martes, 10 de mayo de 2011

Escuchando la voz de Dios

(Texto extraído de: Palabra para hoy: "Vitaminas para cada día")

No sólo es posible oír la voz del Señor, sino que es absolutamente esencial.
 María se tomó tiempo para sentarse y escuchar a Jesús (Lucas 10:39). Su hermana Marta no lo hizo, ella estaba demasiado ocupada prestando servicio. Aquí tienes una buena lección que aprender: puede que llegues a estar tan ocupado sirviendo al Señor que pierdas la sensibilidad a su voz y termines por conformarte con algo inferior. Aprendes a escuchar su voz tomándote tu tiempo para escucharle.
Quince veces dijo Jesús en el Nuevo Testamento: "El que tiene oídos para oír, oiga" (Mateo 11:15). Esto pone de manifiesto tres cosas muy importantes:
  1. Naciste en la familia de Dios con oídos espirituales.
  2. Tienes que aprender a usarlos.
  3. Escuchar al Señor debe convertirse en tu prioridad más grande. 
Un niño nace con la habilidad de oír, pero no entiende lo que oye; para poder comprender los sonidos necesita tiempo e intimidad con sus padres.¿Lo vas captando?
Lucas escribió: "Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras." (Lucas 24:45)

Mirando hacia atrás en tu vida, te das cuenta de que Dios te ha hablado a menudo, pero simplemente no entendiste lo que te estaba diciendo en aquel momento. No obstante, Él tiene paciencia contigo mientras vas aprendiendo.
¿Cómo es que puedes saber del Señor en momentos de crisis y, sin embargo, no lo haces normalmente?. ¡Porque no te queda más remedio!. Hasta que esto no cambie, te pasarás la vida de crisis en crisis sin jamás aprender a escuchar de Él con regularidad o correctamente.
Jesús dijo: "No puedo Yo hacer nada por Mi mismo; según oigo, así juzgo...". (Juan 5:30). Jesús sólo hizo aquellas cosas que habían sido puestas en su mente por Dios el Padre, y Él quiere que aprendas a vivir de este modo también.

Obligaciones

El día a día de las personas está repleto de quehaceres, labores imprescindibles que desempeñamos todos los días, que constituyen nuestra vida.
 Pero, ¿has pensado en algún momento qué es lo más importante para ti?. ¿Cuál de las tareas u obligaciones en tu vida diaria te hace más feliz?. ¿Alguna obligación hace feliz a alguien?. La misma definición de la palabra obligación, hace dificil pensar que se pueda disfrutar de algo, cuando te ves obligado, muchas veces inconscientemente, a realizarlo. Veamos antes que nada el significado de "Obligación":

Obligación

Una obligación es aquello que se está obligado a hacer o que se tiene que hacer. Puede estar dada por una circunstancia que nos obliga a hacer o no tal o cual cosa.
Entre las obligaciones más destacadas y conocidas se encuentran las obligaciones morales y las jurídicas.

Obligación moral: Es aquella que se originará en el inconsciente de cada persona, es decir, la razón ejerce una fuerte presión sobre la voluntad en relación o referencia a un determinado valor. La obligación moral estará sujeta a las vivencias y experiencias personales del sujeto que la encarnará.
Bueno, pues una vez ya sabemos lo que es una obligación. ¿Cuántas obligaciones tienes en tu día a día?. ¿Y sin cuales de esas obligaciones podrías vivir?. Una vez hayas quitado todas las obligaciones, incluídas las morales, ¿qué te queda?, ¿ocupan las obligaciones toda tu vida?.
Un error muy común en la gente, hoy en día, es creer que el hecho de que eres una persona moralmente correcta, y que cumples con todas tus obligaciones diarias para con tu familia, tu trabajo, tus amistades, etc.... ya te hace merecedor de la salvación, y más aún, la gente se suele engañar diciéndose a si misma:

Dios sabe que no tengo tiempo para él porque estoy muy ocupada/o.

Quizás sea cierto, pero, detente un momento a pensar en la cantidad de cosas que puedes hacer en un día, y en la cantidad de cosas "sin importancia" que pones por delante de Dios.


¿Qué sucedería si Dios hiciese lo mismo?

Es decir, ¿cuántas personas hay en el mundo?. Miles de millones, ¿no es cierto?. ¿Y no es cierto que cuando necesitamos de Dios clamamos a Él y le pedimos que nos escuche?. Pero, ¿y si en lugar de escucharte te dijera.........?
-Espera, hijo, que hay problemas más importantes que el tuyo. En la lista tienes 12.384.687 personas antes que tú.
Pero Dios no hace eso, porque para Él, cada uno de nosotros somos el primero y somos únicos. Piensa un poco, ¿acaso no estamos siendo muy egoistas con el que nos dio la vida?. Está claro que el trabajo es importante, que la familia es importante, pero........ ¿más importante que Dios?. Hazte esta pregunta, y si respondes que si, hermano mio........... ¡Cuán lejos estás de la felicidad!
¿Piensas que eres feliz porque cumples tus obligaciones?, ¿cuánto tiempo tardará tu vida en volverse rutinaria?. ¿Cuánto tiempo tardarás en decir la manida excusa......... ¡es lo que hay!?.
Muchas personas piensan que, a pesar de saber de Dios, pero no teniendo tiempo para Él ni para leer su palabra, llevan una vida correcta y, dentro de lo que cabe, se gustan a ellos mismos. Podríamos decir que, se conforman con lo que tienen. ¿Acaso tiene esto algún valor?. Déjame decirte que no, no tiene ningún valor cumplir con tus obligaciones y ser, digamos, moralmente correctos. ¿Por qué?, pues porque todas estas personas que "cumplen", no se dan cuenta de que están poniendo primero en su vida las "cosas del mundo" que Dios.

Y eso, por muy "buen niño que seas"........¡Te lleva a la condenación!

Es duro, ¿verdad?. Si, es duro, pero no es una opinión propia:

"¡Gente adúltera!. ¿No sabeis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios?. Por tanto, cualquiera que quiere ser amigo del mundo, se constituye en enemigo de Dios" (Santiago 4:4)
 Para finalizar, me gustaría, si crees que esto no va contigo, que respondieras una pregunta muy simple, y sabrás si eres "amigo" o "enemigo" de Dios:

¿Cuánto estás luchando por las cosas del mundo y cuánto por las cosas de Dios?

¡Que Dios os bendiga!