viernes, 22 de abril de 2011

La Paciencia

Texto extraído de: (La Palabra para hoy "Vitaminas para cada día")

"Nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia..." (Romanos 5:3b)

 Los tiempos más duros son aquellos cuando todo lo que sabemos acerca del Señor todavía no nos ayuda a obtener resultados. Esto es cuando aprendemos sobre su silencio. Cada vez que Dios no dice una sola palabra:
  1.  Está enseñando incluso en la quietud.
  2. Nos permite crecer obligándonos a pensar, estudiar y llegar a conclusiones, mientras Él está al lado con una sonrisa silenciosa y una mirada vigilante, ¡Él está cuidando de nosotros!
"....la fe viene por el oír....." (Romanos 10:17), ¡la paciencia por el silencio!. La paciencia es lo que el Señor te da cuando las cosas malas permanecen sin cambiar. Es el "sedante" de Dios para tu corazón preocupado, el "bálsamo" que Él "frota sobre tus músculos doloridos" cuando sientes que estás siendo llevado al límite. 

Esas son las veces cuando el dolor dura tanto tiempo que sólo el Señor puede liberar la paciencia requerida y la gracia pura para sostenerte. La verdad es que la paciencia, es simplemente fuerza aumentada, energía enfocada y fe tomando su tiempo.

Video: La Paciencia


Escucha: Mantén tus ojos en Jesús, quien tanto comenzó como terminó esta carrera en la que estamos. Considera cómo lo hizo. Porque nunca perdió de vista su objetivo - esa meta fortificante en y con Dios -, Él podía aguantar cualquier cosa sobre el camino: cruz, humillación, cualquier cosa. Y ahora está allí, en el lugar de honor, "....a la diestra de Dios....." (Hechos 7:55b). Cuando te encuentres flaqueando en tu fe, repasa esta historia otra vez, punto por punto, esa larga letanía de hostilidad a través de la cual Él abrió camino. Eso insuflará adrenalina en tu alma (Hebreos 12:2-3 parafraseado).

Dios pierde un hijo....... y nos da la vida

A veces, en nuestro día a día, olvidamos que Jesús murio en la cruz por todos nosotros, pero también olvidamos un gran detalle, que Dios, en un día como el de hoy............ perdió a su único hijo:




Inmenso dolor el de un padre al perder a su hijo. Y no solo al perderlo, sino al ver que es humillado, despreciado, insultado........ Jamás sabremos lo que  nuestro Padre, que está en los cielos y lo ve todo, sintió al ver que su creación más preciada, el hombre, al cual en el principio de los días le había entregado todo cuanto había en este mundo, trataba a su Hijo de ese modo. ¿Eres padre?, ¿eres madre?. ¿Cómo te sentirías si tu hijo tuviese que pasar por todo lo que paso nuestro Señor?.

Y es que sólo poniéndonos en su piel , en la piel de un padre, podremos ser capaces de entender el gran sacrificio que Dios entrego para salvarnos del pecado. ¿Para salvarnos del pecado?. Si, porque desde la muerte de Jesús en la cruz, todos fuimos liberados del pecado y vivimos bajo la gracia.

Cada una de las llagas y heridas de Jesucristo en este último día, cada gota de su preciosa sangre, sirvió para liberarnos del pecado. Pero que estemos liberados del pecado y que seamos perdonados por la gracia divina de Dios a partir de la muerte de su Hijo Jesucristo, no es óbice para que pequemos pensando lo siguiente:

"No pasa nada si peco, porque mi Dios me perdona siempre, y por la muerte de su Hijo en la cruz soy libre de pecado"

Cierto es, pero no es menos cierto que cada vez que caemos en el pecado, una vez ya somos conscientes y hemos aceptado a Dios como nuestro señor, derramamos unas gotas de la sangre de su Hijo por nosotros. Imagina que cada vez que blasfemas a un hermano, o cada vez que pones a las riquezas por delante de Dios, es decir, que cada una de las ocasiones en que caes en pecado, significa que estás cogiendo un látigo por propia voluntad, y azotando a Jesucristo. ¡Que fuerte!, ¿no?. Si, es fuerte, pero es lo que sucedió hace unos 2000 años. Cada gota de su sangre, cada golpe, cada paso que dio hacia la Cruz del Calvario, sirvió para limpiar nuestro pecado.

Es muy grande el amor que Dios tiene por nosotros. Entrego a su hijo para salvarnos, para vencer a Satanás, para vencer al pecado, y que fueramos salvos. Desde entonces es suficiente un arrepentimiento sincero y desde el corazón para que Dios perdone todos nuestros pecados.

Recibe el regalo tan grande que Dios nos dio hoy. Hoy Jesucristo es juzgado, torturado y muerto en la cruz por nuestros pecados.......... ¿Cómo se lo vamos a agradecer en nuestra vida?